Left Hand Rotation: célula independiente y a la contra

A veces, es muy saludable ir a contracorriente. En especial, si la corriente contra la que se va es de las que paralizan, apabullan y aplastan, el viento de nuestros capitalistas tiempos modernos. Left Hand Rotation -colectivo que estará presente en el (S8) con una instalación-  va a contramano, gira en la dirección contraria a la estipulada, como la traducción de su nombre indica. Y lo hacen desplegando unas acciones que, con una vertiente muy lúdica, dejan al descubierto el absurdo del mundo en el que vivimos. Como ellos mismos lo definen, Left Hand Rotation “es un giro en la dirección contraria que puede producirse en cualquier momento, un tornillo que hay que apretar justo al contrario de lo esperado”. Un concepto en constante construcción y cuestionamiento.

Left Hand Rotation nace en 2004, y sigue creciendo sano y fuerte a día de hoy. Se dedican a  desarrollar proyectos experimentales en múltiples formatos y soportes: video, sonido, animación, instalaciones, arte delictivo, intervenciones urbanas, o lo que sea necesario en cada ocasión. Su “núcleo duro” está formado por dos o tres personas, a las que se suman, según la acción desarrollada, otros colaboradores.

También podríamos decir que Left Hand Rotation es un célula independiente de guerrilleros de la cultura, que se mueve por circuitos underground y funciona al margen de los presupuestos (monetarios y filosóficos) de los centros de la cultura oficiales. “Como colectivo estamos fuera del circuito comercial del arte. Abordamos cada proyecto desde la autosuficiencia radical. En ocasiones hemos trabajado con algún tipo de beca, pero no es la tónica. Autofinanciamos nuestros proyectos. Left Hand Rotation sólo tiene sentido en el tiempo libre y en el ocio, y en ese sentido nuestro tiempo es completamente improductivo. Donde no hay producción económica, no hay precariedad”. Así habla este colectivo cambiante, sin servidumbres que obstaculicen sus intenciones revulsivas.

Es por eso que mucho de lo que hace Left Hand Rotation sucede en la calle, fuera de los espacios delimitados en los que se echa de comer aparte a las creaciones artísticas. Nadan como peces en el agua en las acciones que impliquen la remodelación desconcertante del mobiliario y el paisaje urbanos,  hacen de la apropiación su bandera y son capaces, entre otras cosas, de plantar un Mac Donalds en medio de una aldea asturiana como una manera de hacernos saltar a la cara, a fuerza de ironía, hasta que punto la publicidad y el comercio han conquistado nuestras vidas y nuestras ciudades. O de utilizar símbolos como una pizarra-menú de restaurante para resaltar cómo la gentrificación se apropia de nuestros barrios para luego vendérnoslo al triple de su precio. O de convertir a Jean Claude Van Damme en grácil bailarina, gracias a la remezcla de material encontrado. O de poner a la disposición de los ciudadanos martillos rompecristales de emergencia anti-cajero automático.

Left Hand Rotation no se arropan en ínfulas de alta cultura: dicen trabajar con “aquellos medios y formatos en la frontera entre el arte y todos los demás canales, adoptando la forma de lo que hemos venido a llamar como “arte cuestionable” (que no cuestionador)”. Y de ahí lo imprescindible de su propuesta dentro del panorama actual: se valen de la contradicción y la paradoja, porque no pretenden pensar por nadie, sino más bien todo lo contrario. Servir de “despertadores” a nuestra facultad de ciudadanos pensantes, capacidad que a veces se puede ver aturdida en medio en este agresivo maremagnum de mercadotecnia que nos inunda.

Para más información sobre Left Hand Rotation y secuaces:
www.lefthandrotation.com

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