Jodie Mack. La traca final

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Jodie Mack, como un cubo rubik, tiene numerosas facetas que ofrecen un distinto color (o mosaico de los mismos) según el lado desde el que se lo vea. Es así como sus films ponen en juego al mismo tiempo la animación de estampados, el collage enfebrecido, el inventario estroboscópico, el diseño popular como cubre del arte abstracto, la experiencia tridimensional e, incluso, una ópera rock-karaoke en stop motion. A continuación, Jodie Mack nos habla (en un fragmento de una entrevista realizada para la revista Lumière en la pasada edición de Rotterdam) de Let Your Light Shine, el programa que presenta en esta edición del (S8), compendio y/o introducción perfecta a la Mackmanía.

Hice un programa cuyo título es “Let Your Light Shine”, creado para complementar a Dusty Stacks of Mom, que es una película que aunque tiene animación abstracta, también tiene animación figurativa, y tiene presentes otras cosas como el lenguaje, canto en ella, hay música, hay una trama y cosas así. Pienso que las películas cortas sirven para contextualizar a Dusty Stacks of Mom, pues a primera vista, si Dusty Stacks of Mom es vista por alguien para quien mi trabajo es nuevo, puede pensar que simplemente se trata de una pieza sobre el cierre del negocio de mi madre, cuando mi objetivo con el filme en verdad va más lejos, y se relaciona con el presente de la animación abstracta y del arte en general en el mundo. Las otras piezas buscan iluminar alguna de esas verdades. De este modo, New Fancy Foils es un estudio de los negocios que vienen y van, y una manera de pensar sobre los ciclos recurrentes de la economía.

Undertone Overture, el film del tie-dye (teñido anudado en tela), habla sobre la cultura del merchandising de conciertos y del merchandising en general, y sobre cómo se construyen tropos dentro de estas culturas, de modo que asociamos el tie-dye con la cultura hippie, el clima post-psicodelia, y lo que la era psicodélica hizo a la percepción pública de la animación abstracta, a la que asoció un estigma o estereotipo. Así, en Undertone Overture intento llamar la atención sobre el tie-dye: en cierto sentido se trata simplemente de esas camisetas cutres que compras en conciertos, pero en otro sentido se asemeja a las pinturas de Sam Francis, o a cualquier otra pintura de abstracción amorfa. Veo una diferencia entre la abstracción geométrica y la abstracción amorfa, que es más lo que es el tie-dye. Cuando doy clase, o cuando enseño este trabajo a otras personas, la gente es más dada a atribuir sus propios significados a la abstracción amorfa pues cuando ven, por ejemplo, triángulos bailando, piensan “muy bien, triángulos que bailan”. Pero cuando ven esta otra clase de cosas que no pueden reconocer, como el mundo amorfo presente en Undertone Overture, o como los mundos acuáticos de los films de Esther Urlus, o texturas similares, son más dados a pensar “sí, esto representa X”. Como cuando alguien ve una pintura de Jackson Pollock o similares, que tiende a pensar “esto representa su psique interior”.

En Undertone Overture intento hablar de esa tensión, la fina línea que hay entre lo que lo kitsch y el arte. Luego pasamos a Dusty Stacks of Mom que trata de los mismos asuntos de una manera diferente. Y luego, en Glistening Thrills intento construir un espectáculo a partir de materiales muy horteras, esas bolsas para regalo de todo a cien. Creando algo contemplativo y sublime de la nada, de esas bolsas tan estúpidas, intento hablar del propósito original de la abstracción, que es crear delicia y maravilla. Al hacer este film pensé mucho en Lillian Schwartz. Cuando le preguntaban por su paso por la animación experimental, contaba que había sido enfermera durante la guerra y que con ese trabajo lo que intentaba era “lavar sus ojos” de todos esos malos recuerdos. Glistening Thrills es, pues, casi un funeral por Dusty Stacks of Mom. Una orquesta que toca y ensueños de cristal coloreado que lloran la pérdida de la industria del póster.

Finalmente, la última película del programa, Let Your Light Shine, toma prestado el prisma del logo de The Dark Side of the Moon para crear, de nuevo, un espectáculo visual que intenta hablar de cómo la abstracción es algo que encanta a todos, no necesariamente sólo a los aficionados a la estética psicodélica. Por lo tanto, en todas las piezas intento examinar el papel de la abstracción en esta era post-psicodélica. Así, si hacemos estas animaciones abstractas hermosas y el público en general dice que parecen un espectáculo láser o un protector de pantalla, me interesa cómo eso da al espectador la herramienta de una nueva perspectiva, pues la mayor parte de la gente no sabe que había animación experimental antes de los sesenta, cuando en muchos sentidos la animación abstracta fue el origen del cine experimental. Cuando le preguntaban a Brakhage cuáles fueron sus primeras influencias, por lo general hablaba de Viking Eggeling y de Hans Richter, pues todo empezó ahí.

Otra cosa a la que intento llegar con el programa es a cómo el cine fue una industria antes que un arte, y cómo tenemos que amar esa industria pues somos suyos, no tendríamos cine si no fuese por la industria. Y es algo muy resbaladizo, pensar por qué se puede vender una pintura por un millón de dólares pero no se paga ese dinero por un film. Corren unos tiempos interesantes para hacer esta clase de trabajos, pienso. Otra cosa que espero que haga el programa es cuestionar las posibilidades de exhibición para esta clase de trabajos, pues el programa se sitúa en una posición muy rara: emula a un concierto de rock en su estructura, con dos «teloneros», el cabeza de cartel y un cierre, pero se hace en un cine, donde no es muy frecuente ver a alguien cantando en vivo…

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